Juan Carlos Méndez
@juancarlosmf_

La PAES simplemente refleja el conocimiento básico que los jóvenes han adquirido a lo largo de 11 años, pero no determina el grado de éxito de una persona en la vida. Lo que sí es preocupante, es que en vez de subir en calificaciones, seguimos retrocediendo y nos estamos estancando

– Centro Escolar Florinda B. González, Santa Ana –

Recientemente se realizó la PAES en nuestro país, y no fue quizás un resultado positivo en términos de notas. En 2015 la nota promedio de PAES fue de 5.3, y para este 2016 la nota promedio bajó, fue de 5.26, casi igualando la nota del 2014 que fue de 5.2

La educación que tenemos en este país es barata, primero empecemos por el presupuesto que se le asigna; para este 2016 fue de $940, 793 millones y solo significó un 3.3% de nuestro presupuesto general. Claro, esta ha sido la mayor apuesta en materia educativa que nuestros gobiernos han hecho en más de 25 años.

Un presupuesto es una proyección de un gasto o una inversión que alguien hace, si alguien presupone bajo es porque el riesgo o lo que se espera en rendimiento es incierto o dudoso. Con un bajo presupuesto en este ramo, únicamente el mensaje que los gobiernos y los políticos nos trasmiten, es que no les importa la educación. Para ellos esta no es una apuesta que otorgue algo positivo al país.

Es una lástima que para 2017 se reduzca el presupuesto en educación en $300 mil, esto solo quiere decir que esa promesa de campaña del profesor Sánchez Cerén de invertir en educación 6%, simplemente quedará como promesa y no se convertirá en una acción concreta. Difícilmente, y quizás no suene esperanzador, pero el gobierno no invertirá más en política social, ya que sus problemas de caja chica, que son pagos salariales y a proveedores, son demasiado altos, y por ende rubros como salud, seguridad y educación, se verán castigados para el año 2017 con menor presupuesto.

La educación de nuestro país requiere más que presupuesto, requiere una visión. Justamente se habla de educación pública y no de la privada. La privada existe para los que puedan pagarla y quieran una visión distinta de acuerdo a la escala de valores en la que deseen preparar a sus hijos, mientras que la pública es una visión general y, lastimosamente es a la que asisten aquellos no que pueden costear una privada sin tener más opción.

Las brechas entre la educación pública y privada cada vez son más amplias, hasta la notas de la PAES lo demuestran; algunos privados con notas arriba de 8 y públicas hasta debajo de 5, y es que la educación pública es muy débil, materias como biología o química no se imparten, ni tampoco se desarrolla la vocación en talentos a través de ferias de emprendimiento o de desarrollo de técnicas.

Que mejoremos la educación no solo se trata de un cambio en la curricula educativa, requiere también preparar a los maestros en nuevas formas de pedagogía, capacitarlos en temas de tecnología y de cómo tratar a una nueva generación de jóvenes como los millennials, que cada vez más se vuelve evidente la necesidad de orientar al joven hacia su verdadera vocación, su propósito.

Si de verdad queremos cambiar nuestro país, debemos educarnos; debemos ser conscientes que, las desigualdades sociales que vivimos se deben a la escasez de oportunidades que imposibilitan el desarrollo de la niñez y adolescencia. Si bien, una calificación no te define, es un indicador de la ruta en la que vamos, y en educación, seguimos reprobados a nivel general.

Con una educación tan barata, no me extrañan los resultados tan pobres que como país tenemos en relación al resto del mundo en los ámbitos de la economía, política y sociedad. La apuesta debe ser más grande, pena nos debería de dar.

 

@juancarlosmf_

*Articulo publicado previamente en MEDIOLLENO