¿Qué le falta a nuestros políticos? Integridad. ¿Qué nos hace falta a los que votamos? Razón… Razón para reconocer que lo que hemos elegido en las últimas elecciones ha sido lo más bajero.

El cinismo es prácticamente lo que caracteriza a nuestra clase política, y a uno que otro fanático que ignora las mentiras de ellos. Cinismo es no tener vergüenza en mentir y defender acciones reprobadas éticamente. Mientras nuestros partidos políticos siguen peleando quien es “el mejor”, hay una sociedad salvadoreña que no avanza y se ahoga con el pasar de los años.

En poco tiempo y en hechos quizá poco relevantes, nos damos cuenta de la clase de políticos que tenemos. Por ejemplo, David Reyes, diputado de ARENA (a quien le di mi voto de confianza electoralmente hablando), cometió el error de ocultar el préstamo de su vehículo asignado a su hermana, y posteriormente dada la presión tuvo que contradecirse y disculparse. Lorena Peña, diputada del FMLN, se le descubrió que usó fondos públicos para desayunos y ropa por un total de $51,385.59, siendo un poco más de $4,000.00 al mes desde que es presidenta de la Asamblea Legislativa.

Por otro lado, también nos damos cuenta cómo funcionan aquellos cómplices del cinismo de los políticos, basta con buscar en Google los nombres de ambos diputados y ver quiénes son los medios informativos que critican a uno y a otro y, quienes son aquellos medios que intentan “maquillar” la noticia para no hacer quedar mal de quien están a favor. De esta misma forma uno puede ver en las distintas redes sociales, quienes callaron o repudiaron estos hechos que sucedieron en menos de 5 días y notar que “sol ocultan con un dedo”.

La corrupción publica en nuestro país no es nueva, el caso de los diputados David o Lorena, no son más que el botón del abanico de muestra de corrupción y despilfarro en nuestro país. No son los únicos que utilizan recursos públicos para vacacionar, ir se de viaje o utilizarlos como viáticos; adonde quedan los pasaportes diplomáticos que Funes otorgó a su amante, los terrenos que Sigfrido Reyes “compró” al IPSFA o el dinero de cooperación internacional que Flores entregó a los “destinatarios”…

Si bien, la mayoría en las votaciones destapa sus preferencias electorales, quizás unos por amor a los ideales políticos y otros por su afinidad por el candidato, al final la política se está desprestigiando por la clase de personas que estamos eligiendo: incapaces, corrutos y mentirosos. Según la encuesta de la UCA, más del 50% de la población creé que la corrupción ha aumentado desde 2014 y cree que los cambios negativos son más notorios. Entonces, dado esto, de nada han servido las elecciones.

El FMLN no puede seguir culpando al pasado, ya es tiempo que “se pongan los pantalones”, maduren y se dejen de excusas; tampoco ARENA puede fingir ser la solución cuando dan 1, 2 o 3 pasos hacia adelante pero con un acto retroceden 10; los demás partidos políticos son convenencieros, no tienen una causa por qué luchar, aunque individualmente hablando hay algunos líderes allí que tienen potencial pero que nunca despegan.

No solo basta tener buenas ideas o una imagen popular, a nuestros políticos les hace falta integridad; tampoco les podemos pedir la perfección porque sería inhumano, pero sí quizás un poco más de coherencia entre lo que dicen y lo que hacen. Y a nosotros, los que aportamos desde cualquier ámbito de la sociedad civil, deberíamos ser un poco más razonables y notar que lo que hemos estado eligiendo en las urnas es lo más bajero que estamos viendo.

*Juan Carlos Méndez

*Columna publicada previamente en MEDIOLLENO