Nadie debería estar en contra de que se tome en cuenta a los jóvenes y se les apoye, pues de allí nace la futura sociedad salvadoreña. Lo que está mal es la forma en como se les quiere ayudar; El programa Jóvenes con Todo, solo viene a tapar el hueco del problema sin cerrarlo definitivamente. En el largo plazo será un gasto por gusto.

La semana anterior hablar de “NINI” se hizo muy popular, y es que el gobierno anunció que dará subsidio a un aproximado de 15,000 jóvenes para que complementen sus estudios y puedan trabajar, o sea dará un estipendio a jóvenes que ni estudian y ni trabajan. Un programa más populista y con visión cortoplacista que un programa con objetivos de desarrollo sostenible y visión de largo plazo. No está mal que a los jóvenes se les apoye, está mal la forma en cómo lo hacen.

Al leer y analizar el programa “Jóvenes con Todo1”, se entiende que este es el mecanismo que la Política Nacional de Empleo Juvenil implementará a través del INJUVE2 para apoyar a jóvenes vulnerados económica y socialmente entre 15 y 29 años que no estudian y no trabajan. En primer lugar, el programa nace con muchas contradicciones para su financiamiento: el dinero se obtendrá del impuesto a las telefonías, luego dicen que habrá un crédito con el Banco Mundial, y que también habrá apoyo de cooperación internacional. El programa deja muchos vacíos en cuanto al financiamiento y desde este punto de vista pierde credibilidad.

Segundo, estar en contra del programa sería una contradicción grande en términos de buscar un beneficio para los jóvenes del país, lo que sí se critica es la forma. Un estudio de FUNDAUNGO3 da a conocer la situación de los NINI en nuestro país, y demuestra que hasta 2012 había un total de 415mil jóvenes que no estudiaban y ni trabajaban, y especulando este dato a 2016 ha de ser mayor dado el incremento de pandillas y la situación económica.

Tercero, es ilógico que en 12 meses alguien se pueda preparar para la vida. La universidad son 5 años y un técnico cerca de 3. También que, no todas las pasantías son remuneradas y ni tampoco hacer una significa al final quedarse con el puesto. Lo único que están haciendo es creando capital humano para el mercado laboral de servicio: call center, gastronomía, manufactura, insertándose algunos (con suerte) con bajos salarios.

Con una única universidad nacional, la cual es casi exclusiva su entrada, obviamente muchos se quedan sin estudiar. Aparte que la oferta educativa y la calidad de esta, aun no son suficiente para enfrentar las exigencias y problemas económicos y sociales actuales. Esto da la pauta para decir que es urgente otra universidad pública que esté con la infraestructura adecuada para los jóvenes.

Finalmente, programas como este solo ponen un parche al problema estructural de la educación, porque el foco de atención en este tema debería ser el acceso, la permanencia y la consecución de una carrera. Esto conlleva a una revolución educativa e interesarse en que los jóvenes se formen para la vida.

Si de verdad se quiere apoyar a la juventud, hacer que se cumplan sus sueños, es necesario apoyar el deporte, apoyar las artes y apoyar el emprendimiento, quizás como mínimo para ellos porque también es necesario apoyar a los padres con mejores hospitales, mas fuentes de empleo, otras opciones de vivienda… formación, apoyo y oportunidades, son 3 cosas que deben ir de la mano para trasformar a la sociedad.

Pueda que el programa de un alivio a aquellos jóvenes que vieron lejos sus posibilidades de estudio y trabajo, pero no se comparará nunca a hacer un esfuerzo por aumentar los empleos, ampliar la oferta educativa universitaria, otorgar becas; esto nos llevaría al camino por ampliar el presupuesto en educación de un 3 a por lo menos un 6% del PIB, cosa que los políticos y gobernantes NO QUIEREN.

*Artículo publicado previamente en MEDIOLLENO

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