Debemos reconocer que el simple crecimiento económico no genera desarrollo por sí solo, sino que debe ser acompañado con complementos sociales que logren disminuir las desigualdades en ese proceso. Muchos de los problemas actuales se disminuirían, si le prestáramos atención a nuestra economía local.

El desarrollo económico territorial se ha establecido como una fuente indispensable para el sostenimiento de la población de un determinado lugar, por lo tanto las diferentes entidades deben propiciar los espacios necesarios para establecer medios idóneos para el acceso a diferente iniciativas locales que contribuyan a la sostenibilidad económica de sus pobladores.

No obstante el crear acceso a las diferentes iniciativas económicas conlleva a dilucidar también que se debe de contar con diferentes elementos que contribuyan al éxito de proyectos económicos en un territorio, por lo tanto es importante describir aquellos elementos primordiales para construir con una visión bajo un enfoque sistémico.

Esto significa que el desarrollo de un territorio consiste en el encadenamiento de muchos actores que son los impulsadores, implementadores y beneficiarios de este proceso. Jörg Meyer-Stamer, un filósofo del desarrollo económico dice que en “los enfoques por completo participativos impulsados por la acción, son más prometedores que los que presuponen una buena dosis de desarrollo y capacidad institucionales antes de que ocurra cualquier cosa en la práctica y, que las aproximaciones orientadas por la acción son más prometedoras que las que asignan enormes recursos en términos de tiempo y dinero en el análisis antes de cualquier aplicación.” Estableciendo así un actor elemental en este proceso, el cual es la participación ciudadana como un eslabón que consolida la relación de aquellos otros actores que se involucran de una u otra manera en una iniciativa.

El proceso de desarrollo económico en un territorio, requiere de una estrategia que pueda vislumbrar diferentes aspectos a tomar en cuenta en cuanto al diseño de políticas de desarrollo económico local, tales como: La selección, adaptación y difusión de las tecnologías más apropiadas para lograr los objetivos de desarrollo económico local, la formación de recursos humanos según los requerimientos de los sistemas productivos locales, la ampliación del mercado interno y la generación de empleo productivo vinculado a la atención necesaria de las necesidades básicas (urgente en sociedades con carencias acumuladas), y hasta la formación de un equipo promotor en el territorio capaz de promover políticas en este sentido.

Crear desarrollo desde las políticas públicas, genera una amplia visión del espectro del desarrollo económico desde el deber ser. Es indiscutible que a lo largo de los años este concepto de desarrollo económico local o territorial ha tomado diferentes tintes según la época en el que ha sido aplicado. Históricamente, fue visto como una sola dimensión sin vinculación alguna con lo ambiental, institucional y social; claramente esta disociación de elementos, no ha podido llevar a cabo el ejercicio integral de la política pública municipal, pues introducir desarrollo en un lugar genera una serie de incomodidades en la población debido a que estos poseen paradigmas de vida que, al someterse bajo la presión de una municipalidad o el gobierno, difícilmente los pobladores acepten de manera voluntaria. Nuevamente en este punto, es necesario que la participación ciudadana en los procesos de desarrollo, tengan una relevancia mayor y autentica en las tomas de decisiones

Tampoco podemos negar las desigualdades existentes en las diversas zonas geográficas. Sería absurdo aplicar un mismo proyecto en dos o tres diferentes zonas, pues cada una cuenta con personas con costumbres distintas, diferentes credos y experiencias de vida.

Por lo tanto una iniciativa de desarrollo económico territorial debe de contener como mínimo estos aspectos con el objetivo de lograr un impacto sustancial e innovador en un determinado territorio; por otro lado, debemos reconocer que el simple crecimiento económico no genera desarrollo por sí solo, sino que debe ser acompañada con complementos sociales que logren disminuir las desigualdades.

 

*Articulo publicado en MEDIOLLENO