@juancarlosmf_

El gobierno se está comportando como aquel joven que está recibiendo sus primeros salarios y no ordena sus gastos, y que luego recurre a extender la mano a sus padres para que le ayuden a terminar el mes. De esta forma tenemos un gobierno financieramente irresponsable.

Sigfrido Reyes y Guillermo Gallegos (FMLN y GANA)

El país tiene ahora una nueva reforma fiscal aprobada por el dúo político FMLN-GANA con la cual tendrán más recursos para echar a andar el aparato estatal. Mientras el FMLN siga en el poder, el Estado cada vez necesitará más recursos. Regresamos a aprobación de leyes en sesiones nocturnas y como resultado un paquete de reformas que recaerán en los sectores productivos –en especial las micro y medianas empresas- y eso para nada dinamiza la economía estancada que tenemos. No hay que ser ingenuos, al final los costos se trasladan a los trabajadores, pues las empresas no querrán perder.

O sea, impuestos que repercuten en la productividad, aumentan la pobreza y disminuyen la capacidad adquisitiva; por lo que el gobierno responde con programas sociales que son financiados por todos los que aportan a través de impuestos. Y si cada vez hay más impuestos es porque las necesidades van aumentando. ¿Cuándo vamos a salir de la pobreza?, porque en vez de acercar y crear las oportunidades, se le están acortando a los pocos que ya las tienen. A eso le llamo el Círculo Vicioso de la Pobreza en El Salvador.

Recientemente el presidente Sánchez Cerén dijo que la única manera de mejorar era a través de los impuestos y el endeudamiento. Absurdo, porque el impuesto limita la capacidad adquisitiva y el endeudamiento son producto de la mala administración de las finanzas públicas. Lo que sí nos hará mejorar es entrar en el camino del progreso económico a la vez que el Estado se responsabiliza con el manejo de sus recursos. Es necesario generar primero el dinero con que se financiarán los programas gubernamentales a través del crecimiento económico, en vez de que se contribuya al fisco con una falsa solidaridad… sino que salgan a desfilar aquellos que se emocionan con el pago de impuestos.

Mapa de Pobreza de El Salvador (CEPAL 2014)

Nadie criticará mal los impuestos si viviéramos en un país donde la cobertura de la educación, la salud y la seguridad llegara a todos en cantidad y calidad y donde el empleo no fuera escaso, o sea un país con oportunidades y no uno donde la gente emigre a otros países, viva de remesas o tenga que desalojar sus casas por amenazas de pandillas. Es falso que más impuestos se traduzcan siempre en mayor bienestar, porque otros países a diferencia de El Salvador, han vivido procesos de diálogos sinceros, estableciéndose metas claras con las cuales pudieron cambiar la cultura en que vivían hacia una mejor. Pero acá algunos políticos son irresponsables, gastan nuestro dinero en viajes y comidas siendo conocedores de la precariedad social del país. ¿Por qué la sociedad tiene que socarse el cincho y no la clase política?

La reforma fiscal tiene dos caras: la “buena voluntad” del gobierno en sostener los programas sociales para las personas con menos oportunidades, y por otro la incapacidad de administrar los fondos recurriendo a meter mano en los bolsillos de los salvadoreños, sin racionalizar sus gastos y rendirnos cuentas. Doble cara, doble moral; el gobierno y compañía no están siendo honestos, pues nos dan un abrazo que con el tiempo nos asfixiarán.

 

*Artículo publicado para Mediolleno el 26-Ago-2014