@juancarlosmf_

El sistema político tiene actores claves en puestos de tomas de decisión; muy claves pero quizá no tan esenciales, pues su modo de vivir, operar y relacionar de quienes están allí no es tan normal. Aristóteles describe al ser humano como un animal político, o sea, diferenciándonos de los animales por nuestra capacidad de relacionarnos, dialogar políticamente y poder organizarnos utilizando como virtud principal la inteligencia. Mas ahora, hemos evidenciado que estas virtudes no se encuentran en los actores claves del sistema político. Con el tiempo y los hechos se ha vuelto difícil creerle a alguien cuando sus acciones son negativamente repetitivas.

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Muchos hechos representan muy bien el quehacer político de nuestro país. Es inevitable que lo que hagan estos “animales políticos” no tenga repercusión alguna en la población, pues el efecto de sus luchas individuales ha abonado no solo a profundizar una división ideológica, sino también a una pobre guerra contra las distintas problemáticas sociales de las que aún ni siquiera hemos encontrado el camino para salir de ellas. En ocasiones dan 2 ó 3 pasos para adelante, pero luego dan de cinco a 10 pasos para atrás, y es la de nunca acabar.

Lamentablemente, el actuar de los políticos es pésimo. Hemos llegado a ver casos de impunidad, corrupción y abusos de poder. Por ejemplo, tenemos actualmente a un diputado quien también fue vicepresidente de la República, donde hace unos años bajo los efectos del alcohol se enfrentó a tiros con policías, y se fue libre y tranquilo como si nada hubiera pasado. Y eso que en ese tiempo andaba promoviendo la Ley Seca. Bajo esta misma sombra, vimos un presidente de la Asamblea Legislativa –de muy larga trayectoria- presidir una plenaria bajo los efectos del alcohol. ¿Honorables?, ¿respetables?

No solamente son bochornosos, sino inmorales. Hubo también un diputado que alzó su dedo de manera vulgar para contradecir las ideas de un expresidente de la República, justificándose de no haber podido hablar para “debatir” sobre lo que decía el presidente. Cobardía y cinismo, son los adjetivos con los que un diputado quedó sin fuero luego de haber golpeado a su exesposa y que ella lo denunciara. El proceso judicial se siguió. Le desaforaron y él se fue a Estados Unidos para recibir un tratamiento para el cáncer, estuvo 20 meses fuera, y luego la Corte Suprema de Justicia (CSJ) decidió restituirle como diputado. Posteriormente pasó tranquilamente a cobrar su sueldo por no haber trabajado en ese tiempo, por un poco más de 100 mil dólares.

Pero estos “animales políticos” bien entienden de “caer y levantarse”. Se meten zancadilla hasta para participar en contiendas electorales y luego se reúnen y “dialogan” temas de nación; y cuando les conviene deciden irse de la manada que los vio nacer para buscar otra que cace más carne. Como leones feroces en las mesas de diálogo pero como perros fieles y juntos cuando se trata de otorgarse bonos y bienes como camionetas nuevas, y como magos en aparecer y desaparecer cuando son perseguidos por robarle al Estado.

Mientras sigamos eligiendo al “animal” más racional para que entre a nuestra ciudad, nos corresponde ser una ciudadanía activa, que se agrupe, exija y fiscalice el rol del Estado. Tengamos ánimo y lideremos en cada lugar que nos encontremos, y generemos cambios en favor de las mayorías. Nadie nos meterá a participar; nosotros decidimos cómo. Algunos “animales” son mansos y entienden su rol; a otros les es necesaria mucha domesticación. He aquí la importancia de no dejarles pasar nada porque así han sido, son y probablemente lo serán.

*Articulo escrito para Mediolleno y disponible en linea: