Tuve la oportunidad de participar en los debates 3DSV (Debate, Diálogo y Democracia), organizado por instituciones que promueven la democracia y grupos juveniles que le apuestan a un mejor El Salvador. Había líderes de todo tipo: desde líderes sociales y políticos hasta líderes políticos partidarios. El objetivo era claro: debatir, dialogar y hacer un ejercicio democrático para hablar de realidad nacional. Debo decir que tuve una sensación expectante por cada comentario que se hacía, pues cada uno hablando desde su óptica y, sin temor a equivocarme, cada comentario fue totalmente genuino sin necesidad de inventar una verdad.

3DSVLa juventud de nuestro país empieza a despertar, es claro, la nueva historia de El Salvador se marca en 1992 con los Acuerdos de Paz y desde allí empezó una nueva era de aciertos y desaciertos en decisiones políticas. Esta historia de 22 años ha sido conmemorada por decisiones autoritarias, aprovechamiento de los vacíos legales y una clase política cómoda (que también comienza a despertar), que ha dejado hacer y ha dejado pasar en cuanto les ha convenido.

El trabajo que hoy realiza la juventud, es un poco más notorio que como lo describe mucha gente hace más de 25, 30 y 35 años. Diversidad de jóvenes tratando el tema del medio ambiente, la pobreza, la motivación y empoderamiento juvenil, así también buscando la manera de capacitarse para ser los próximos líderes en tomas de decisión trascendental.

La tolerancia, el respeto y la actitud propositiva son claves para que las organizaciones sociales juveniles sigan dando los resultados deseables y sigan inspirando a otros a involucrase y participar por generar un cambio social. Como jóvenes debemos salir de revanchismos ideológicos y buscar ver las dos caras de la moneda, alejándonos así de los paradigmas que están en nuestra cabeza y buscando soluciones integrales a los problemas que tratamos de resolver.

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Jamás podremos salir adelante y cambiar nuestra realidad si ahora nos aferramos a paradigmas que no construyen una sociedad que piense en hacer valer sus derechos y donde no pensemos que lo moral es primordial. Seamos jóvenes distintos y busquemos la sabiduría en vez de las riquezas, busquemos trabajo en equipo antes que logros individuales, busquemos integrar familias y promover a otros jóvenes haciéndoles descubrir que hay algo más allá de un simple “vivir bien”.

Probablemente el reto para los líderes juveniles sea mucho más grande, porque las oportunidades, la credibilidad y la participación social es limitada; mas esto debería ser adrenalina que nos llene para desear un país mejor, libre de violencia, más justo y donde la prosperidad de nuestros seres queridos pueda ser notoria.

Pues debemos ser jóvenes que deseen liberar a su gente de la esclavitud de sus problemas, transformando cada estructura obsoleta que quiera detener el progreso, sin olvidarse de la responsabilidad de influir a otros, despertarlos y actuar juntos; porque los problemas del país no son políticos ni económicos, ni muchos menos ideológicos, son de VOLUNTADES, y el camino se llama DIÁLOGO.

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TWITTER: @juancarlosmf_

-Articulo tambien disponible en: http://ilidelsalvador.org/la-juventud-es-el-cambio/