Franklin Covey, uno de los mejores life Coach del mundo decía: “hay que primero escuchar a los demás para luego ser entendido”. Obviamente él quería enseñarnos que la clave de las relaciones humanas es el diálogo, pero un diálogo donde ninguna idea se anteponga a la otra sino donde se escuchen y se logren acuerdos que beneficien a ambas partes, es decir, lograr un ganar-ganar.

10170931_672695229445060_9008443188032497119_n En 1992 nuestro país dio cátedra al mundo sobre establecer diálogos y lograr acuerdos, el fin de estos diálogos era terminar con la guerra entre militares y grupos civiles armados. La historia cuenta que no fue fácil, fueron 8 años a partir de octubre de 1984, ambas partes se sentaron a dialogar 9 veces y no fue hasta esa última el 31 de diciembre de 1991 cuando anunciaron que La Firma de Los Acuerdos de Paz se realizaría el 16 enero de 1992. No obstante La Guerra de El Salvador dejó aproximadamente 90 mil muertos y unos 8 mil desaparecidos durante el conflicto armado que históricamente comenzó con la muerte del padre Rutilo en 1977; luego la muerte de monseñor Romero en 1980. Al final se logró el acuerdo.

A partir del 1992 podemos decir que entramos a un proceso de democracia, que para muchos – si no es que todos- queda en duda la democracia que estamos viviendo. 22 años después de ese pacto se les ha olvidado a los políticos trazar una ruta que nos lleve a la prosperidad del país. Desde 1998 teníamos engavetada una ley de transparencia y anticorrupción del sector público, que fue efectiva hasta en 2010; pasamos de la noche a la mañana a la dolarización omitiendo la ley donde dice que el funcionamiento seria un sistema bimonetario; escuelas en mal estado, carreteras y accesos deplorables; y la violencia encabezada por las pandillas que estúpidamente hemos venido de políticas represivas a otras que generan pacto entre los mismo grupos delictivos. En el fondo la culpa recae en una parte a los dos partidos con mayor influencia (ARENA y FMLN) y la otra parte por tener una población que poco les exige a sus políticos, y la suma de ambas hace culpable a todo El Salvador.

Si los políticos entendieran las necesidades de la gente, las políticas fueran efectivas. Entonces no podemos entender al político porque él no nos entiende, por tal motivo la clave de un país es que el diálogo debe empezar con sus ciudadanos, con aquellos sectores organizados y productivos que demanden un aparato estatal congruente a la situación del país, estableciendo así acuerdos de nación.

Exigir, dialogar y acordar, deberían ser los objetivos de los ciudadanos, pues como dicen por allí “aunque tú no te metas con la política, la política sí se mete contigo”. No es necesario militar en un partido político para cambiar el mundo, basta con hacer lo que nos gusta y hacer siempre y en todo lo mejor esa tarea para poder trascender.

El país necesita a cada uno de los salvadoreños con un propósito en la mente, el querer hacer bien las cosas por nosotros mismos y nuestra familia. Dejémonos de atacas incoherentes a nuestros rivales, tratemos de cambiar desde adentro, seamos propositivos desde el lugar donde nos encontremos y transmitamos buenas costumbres, reconociendo que tenemos diferencias políticas, religiosas y sociales pero entendiendo que solo escuchando el pensar de otro podemos ser entendidos, logrando así juntos acuerdos ganar-ganar beneficiando a todas las partes.

Twitter: @juancarlosmf_

*Articulo también disponible en ILID: http://ilidelsalvador.org/entendamonos-primero/