Hace unos días fui a comprar algunas cosas al centro de San Salvador. Ya se sabe que en el centro de nuestro país las cosas son más baratas, como dice alguien ahí “vaya usted, a saber”. He ido muchas veces ya sea de compras o por ir a darme una vuelta, pero esta vez decidí ir con otros ojos, decidí ir para observar el comportamiento de nuestro país.

La verdad, es que nunca estaremos conformes si no tratamos de cambiar la realidad que tenemos de fondo. En nuestro país existen muchos vacios que se llenan con intereses. Las personas tratan de salir adelante pese a su circunstancia, viven la vida día por día sin pensar para largo… la libertad tiene fronteras al igual que las oportunidades tienen límites.

Cada 100 metros se encuentran como 50 personas (como mínimo) vendiendo, y entre estas la mayoría mujeres y con hijos. Es difícil creer que el espacio de atención de un bebe son las calles del centro, en un pedazo de papel en el suelo y que sus juguetes sean utensilios de la venta de su madre. Se supone que a un bebe hay que prestarle toda la atención por lo menos hasta que camine, pero estos bebes quedan sujetos al cuido del hermano mayor que muchas veces solo tienen 3 0 4 años más que el. Ni modo, la mama tiene que llevar el sustento, así es en este país. ¿Me pregunto si esos bebes crecerán con la salud que deberían tener?

¿Y los próximos líderes del país? Muchos de ellos se encuentran vendiendo fruta a temprana edad, no van a la escuela, están cuidando a sus hermanos menores. Es una estafa cuando los políticos elogian a los jóvenes diciendo que son el futuro, lo dicen porque muchos de ellos no estarán para ver lo hundido en que los dejaran para construir el presente. ¿Por qué no dicen que son el presente? Porque en el presente no existen, si no las cosas fueran diferentes. Se tuvieran escuelas a tiempo pleno, mejores instalaciones educativas, se motivara al deporte, el arte, las instituciones promovieran a sus jóvenes talentosos. Vi en una entrevista al director del Consejo Nacional de Juventud (CONJUVE) donde dijo que se hace lo posible por insertar a los jóvenes al mercado laboral… ¿por qué al mercado laboral y no al mercado estudiantil? ¿Acaso no podemos tener acceso a la educación antes? “El secreto de la libertad radica en educar a las persona, mientras que el secreto de la tiranía esta en mantenerlos ignorantes” M. Robespierre. He aquí el por qué tenemos bajos salarios, situación que se mantendrá siempre hasta que no se cambie. Se supone que te pagan por lo que sabes hacer. Saber es conocer.

La economía de nuestro país está en deterioro, somos una economía fundamentada en remesas. Gastamos dinero que no ganamos. Aparte estamos subsidiados para seguir consumiendo y no para producir. En la calle hay muchos vendedores y vendedoras, ahí están los futuros matrimonios o en su caso ya se encuentran acompañados. Sabemos que el sector informal no tiene acceso al seguro social, es raro que acceda a un crédito bancario, las posibilidades de vivienda digna son mínimas. Pasar más de 8 horas trabajando para que tu remuneración no satisfaga las necesidades básicas (agua, luz, vivienda, vestuario, educación) no es justo.

Lo peor de todo es ver a tanto anciano en las calles, ganándose el pan para sobrevivir. La imagen más representativa que pude notar fue la de un anciano como de 75 años (como mínimo) vendiendo 3 mazorcas… ¿adónde quedo su familia? ¿Quién vela por él a esa edad? Lamentablemente al tener a tanta persona insertada en el sector informal que no puede acceder al seguro y por consecuencia al sistema de pensiones. Si, se debe procurar facilitar el acceso al empleo, siempre y cuando este tenga todas las prestaciones sociales necesarias, de lo contrario sería esclavitud.

Eso es la parte del día, en la noche se supone que deben regresar a sus casas… se supone, pues muchos de ellos no tienen. Ahí es su lugar de trabajo, su casa y su cuarto para dormir. ¿Por qué los vendedores informales se resisten a no quitarse de las calles? Pues precisamente por eso, muchos no tienen donde vivir, ¿adónde mas van a ir? Así se conforman algunas familias de este país y las escenas se vienen repitiendo desde hace 20 años.

La verdadera amenaza de un pueblo no es su situación si no la incapacidad de sus mandatarios al no hacer nada por cambiar esta realidad. Si piensan que los que se encuentran ahí son pocos y por eso no hacen nada, pues están equivocados, esos pocos forman parte del todo. ¿En ningún momento vi a un político representando a esas personas? ¡Perdón, pero eso aun no existe!